Escrito y publicado en la incandescente década del sesenta, el primer poema de este libro comienza diciendo: “Hace unos días he decidido luchar/ y la sola idea de la lucha/ me ha producido un cansancio tan infinito/ que hasta mis mejores amigos guardan una distancia respetuosa”. Son unos versos afilados que se han vuelto célebres, porque ¿quién se atrevía en aquel momento a decir que la lucha le generaba pereza? Por supuesto, no hay que leerlo de manera literal porque, si hay un recurso que Juana Bignozzi usó profusamente y con maestría, es la ironía. Hija de una familia obrera anarquista, devenida comunista, afiliada al PC desde la adolescencia hasta el año 1964 cuando fue expulsada, participó de discusiones, revistas y un frente de acción poética como el Pan Duro que buscaba llevar la poesía al pueblo, hasta que también fue expulsada de ahí. Esos versos, más que afirmar un abandono, complejizan las consignas de la época, les dan un matiz, permiten pensarlas en términos menos absolutos.
Son esas características las que vuelven Mujer de cierto orden un libro tan raro en su tiempo y a la vez tan definitivo, cuando su voz se vuelve más firme, clara y, a la luz de los años, reconocible. Una consolidación en distintos planos, pero sobre todo en los mencionados versos: la suya será una poesía política sin proclamas, megáfonos ni arengas, pero en la que el anhelo de la revolución nunca dejará de aparecer. Quizás convenga sumar una distinción que ella estableció más tarde entre la poesía política y la ideológica: la primera vendría a ser la coyuntural, hecha para y por el acontecimiento del momento. La segunda es una poesía de ideas: el lugar donde se pueden plantear ciertas preguntas o incluso ciertas contradicciones. Allí la encontraremos.
solo las flores azules y la lluvia
Si Mujer de cierto orden es un libro inoxidable es porque se desmarca de las convenciones. Juana escribe poemas prístinos que se detienen en trivialidades, situaciones y objetos cotidianos: amigos, amores, perros, lluvia, dolores, el transcurso de la juventud; nada parece especialmente importante, pero no conviene confiarse: esas palabras van dejando marcas profundas. Escribe: “Yo me esfuerzo por enseñarles a los niños que me rodean/ que antes de abrir una puerta hay que decir permiso;/ ellos miran a sus mujeres y piensan que soy una arpía,/ los más benévolos dicen: es una mujer con veleidades”, una lengua punzante, una primera persona combativa que no va a adoptar ese tono menor que se esperaba en la poesía escrita por mujeres. Sin embargo, esta tensión no se vuelve incómoda: Juana es elegante, no se toma tan en serio, los enunciados siempre se alivianan con un humor sutil, como anuncia el epígrafe de Paul Éluard con que abre el libro: “Ríe para esconder su temor de sí misma”.

casi recién escrita
La historia de las ediciones de Mujer de cierto orden también tiene su interés: se publica por primera vez en 1967 por Falbo Librero Editor, un sello central y muy representativo del período. En 1990 se reedita en Libros de Tierra Firme, otra editorial clave de la poesía argentina, como estrategia de su editor, José Luis Mangieri, para traerla de vuelta a la escena porteña, que no pisaba desde su exilio en España en 1974. Esa edición traía un prólogo de Diana Bellesi: “Como la mejor poesía, sigue hablando muchos años después, en tiempo presente, casi recién escrita. Bignozzi es ácida con los demás porque lo es consigo misma. Su personaje no se desliza hacia la víctima, tampoco hacia la resistencia épica. Un rasgo lírico y epigramático al mismo tiempo, que incluye siempre sin embargo la mirada del amor”. Diez años más tarde será el poemario responsable de abrir su obra reunida La ley tu ley, editada por Adriana Hidalgo. Juana deja afuera sus dos primeros libros, a los que piensa como escritos de juventud; en su defecto, elige irrumpir con esos versos citados más arriba. Muchas la descubrimos ahí. Casi treinta años más tarde, seguían sorprendiendo.
Entre tantas definiciones, en este libro también hay una sobre poesía, casi un manifiesto: “Una poesía para impresionar/ con grandes imposibles olvidos que no llegan/ o esas frases de: tengo para poco/ una poesía en realidad para ser un animal herido entre la gente/ para irse a un rincón y tratar de no molestar/ si digo esa poesía ya no me interesa/ es porque he empezado a sentir gusto por la vida en serio”. Y de ese gusto, esa no reconciliación, esa potencia, muchos lectores nos quedamos prendidos.
bonus track
Un nuevo volumen de su obra completa saldrá este año, que incluirá una nueva edición de Mujer de cierto orden en un libro donde se suman otros escritos inéditos de juventud. ¿Su título? No podría ser otro: La vida en serio.





