Cuando Víctor Díaz, un peón rural devenido influencer, contó en las redes que lo habían despedido injustamente, nadie imaginó que se desataría una inmensa ola de indignación y solidaridad. Esa fortuita rebelión digital funciona como un gran revelador del espíritu de la clase obrera que labura en el campo, el principal sector de la economía nacional.