Narcotráfico
yo me endeudo, yo te endeudo
En los barrios populares, las bandas narco son prestamistas principales. Este artículo se propone poner el foco de atención ya no solo en la figura del deudor y los severos riesgos que asume sino también en una figura que está pasando por debajo de los radares: los vecinos que participan masivamente como intermediarios en estas aceitadas maquinarias que hacen circular el dinero ilegal.
por mi barrio morir
Mientras el bukelismo iguala al crimen organizado con el terrorismo para poder exhibir una victoria, en Guatemala las intenciones progresistas no logran bajar la cantidad de asesinatos y tambalean en un territorio cuya soberanía se disputa centímetro a centímetro. Las pandillas centroamericanas no son un agente externo, sino un modo de vida, y de muerte, que resiste a las recetas de todos los planes de seguridad.
una batalla narco tras otra
El aberrante homicidio de tres pibas que conmocionó durante algunos días a la opinión pública, luego pasó al olvido. Mientras tanto, los barrios populares se sacuden al compás de la consolidación del negocio narco. Y las instituciones estatales y comunitarias lidian en sus territorios con una violencia sin parangón, a la vez que presencian perplejas el éxodo de vecinos hacia las empresas criminales que reparten terror y también ganancias. Apuntes para intentar pensar más allá del diagnóstico.
los casinitos narcos en rosario
Esta segunda nota sobre la gobernanza narco en Rosario pone el foco de atención en los casinitos, unas apps fascinantes capaces de generar miles de deudores diarios, pero también miles de acreedores que trabajan a destajo para generar ingresos propios mientras hacen circular y agigantan los capitales ilegales en los barrios populares. Al mismo tiempo, la ciudad se sacude con un recambio de las estructuras que lideran el comercio ilegal de drogas.
rosario juega con fuego
La ciudad arrasada por la violencia narco se convirtió ahora en un nuevo modelo securitista del que se vanagloria la ultraderecha nacional y el Gobierno de Santa Fe a medida que despliega una omnímoda maquinaria de control político-territorial. Las estadísticas de homicidios lo respaldan, pero en las barriadas se consolidan dinámicas devastadoras de una sociedad rota que, sin embargo, lucha como puede para salir adelante.